
Durante los últimos días, me he podido dar cuenta que lo mejor es volver a mirarme. Evitar que las palabras me hagan daño porque mi mente cree un mundo de imaginaciones, y simplemente vivir tranquila.
Creo que aunque los vientos soplen más fuerte no podrán hacerme tambalear... o mejor dicho, situaciones que antes me hacían tambalear, las he comprendido y asumo el corregirlas como un aprendizaje que me ayuda a madurar.
Estoy feliz de vivir en paz!!.
